Qué experiencia verdaderamente especial, no tenía precio. Experimentar las raíces de un restaurante con estrellas Michelin en su granja orgánica en el campo de Oaxaca fue una oportunidad única en la vida. Cada plato que tuvimos, preparado fresco por los chefs en una cocina al aire libre sobre el fuego, fue simplemente increíble. Su granja es hermosa y escuchar sobre sus prácticas orgánicas fue inspirador. Todo su equipo fue muy acogedor, y se podía sentir su pasión por la granja, la comida y la experiencia en sí. Quiero reiterar que esta es una experiencia gastronómica casi privada (había otra pareja encantadora) de la granja a la mesa con un restaurante con estrellas Michelin, ¡algo que creo que sería inaudito en otros lugares! Nos encantó cada segundo.